sábado, 28 de febrero de 2015

XVIII --> #Delgordo

¡Mi Marce, cuando termines de bajar todo ese peso que tienes encima, vas a estar divina!

(Y he aquí la imagen mental en ese momento)


- Siempre lo he estado. No por estar gorda me he sentido menos guapa, le respondí, mientras un tercer colega me abría los ojos como par huevos fritos.

Conversaciones de pasillo con una colega de trabajo, Ministerio de Defensa, miércoles en la tarde.

Este es el tipo de frases con las que lidio en mi día a día, y de las que tanto me he quejado en otras entradas. No entiendo a estas alturas cómo la gente con dos dedos de frente aún espera que uno tome de buena manera ese tipo de comentarios atados a imaginarios de flaco = bueno y bonito, gordo = malo y feo. Respiro profundo, intento no ser muy sarcástica en mi respuesta y envío esa sensación de malestar hacia la luz para que sea transformada en luz para mí. Este ejercicio, muchas veces, porque realmente me sacó la piedra y solo que ría saltarle encima a lo Ally McBeal y llegarle a la yugular.

Hace unas semanas mi querido amigo Ricardito, publicó en su muro de Facebook un artículo que tenía en mis borradores de este espacio porque me parece muy interesante para reflexionar: el diario El País de España, hablaba de Los siete rasgos de un "delgordo". Aparentemente, un "delgordo",  no es otra cosa que un "skinny fat", esto es, una persona delgada que guarda depósitos de grasa concentrada en ciertas zonas. Esto es, básicamente todo el mundo. O todo el mundo que no sea gordo del todo ni flaco del todo.
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Inclusive Time ha recodado cuán de moda anda por estas días en las redes el tópie los "skinny fats" y de cuánto se habla sobre estos incómodos gordillos para los no bien denominados "flacos". Y para que me crean, me permito citarlo: A la etiqueta de delgordo 


se han apuntado docenas de tipos de personas: obesos que, gracias a copiosas dosis dle ejercicio, se encuentran en un peso razonable; gente delgada con papada; gente que está generalmente sana pero a la que un atisbo de tripa le ensombrece la cadera; gente que no se cuida para nada pero solo se adolece de un cierta esponjosidad en las caderas; gente atractiva cuando está vestida que revela que todo era cosa de la ropa; gente eternamente atrapada en una dieta... (Buzzfeed)

Creo que conozco gente en todas y cada una de estas situaciones y de seguro ustedes también. Esto nos lleva a pensar que el tema del peso y de la imagen no es exclusivo de quienes sufrimos de un sobrepeso u obesidad. Es un tópico que nos afecta a todos, en algún momento de nuestras vidas, o en muchos momentos de manera permanente y pareja. Y el que se descuide, lleva.



Cuando pierda todo ese peso, querida colega del gremio, lo más seguro es que siga penando por las carnes sueltas, los estragos de mis excesos y las estrías que me recordarán, día y noche, noche y día, que de ser gordo a #delgordo no hay mucho trecho, pero sí un esfuerzo muy extenuante, no por la dieta ni el ejercicio, sino por evitar cometer crímenes varios por los comentarios de gente como tú. Y menos mal no leo pensamientos.

Lo de guapa lo cargo en el espíritu, que sin duda alguna, es lo más guapo que planeo conservar en este camino. Lo del-gordo se corrige, la falta de consciencia y la imprudencia difícilmente se puede echar para atrás. Por eso, Su Majestad la Reina sí me comprende.,




jueves, 26 de febrero de 2015

XVII --> A mi querido público

Cada vez que recibo un comentario que no espero de algún lector oculto que sí se atreve a hablar, me emociono como si ganara el Oscar. También lo hago con los que sí me espero o los que sin falta llegan para hacerme la vida más feliz. Estos pequeños logros me han permitido retomar el contacto con muchas personas en Colombia y alrededor del mundo que siguen estas letras y se ven identificadas de alguna u otra manera. En contraposición, curiosamente algunos de mis círculos más cercanos ni han contemplado medio título de estos pensamientos rotos.

Comentarios y likes en el blog y en el feis, mails, chats, conversaciones por teléfono o en persona. Cada uno llena mis ganas de seguir adelante con su especial forma de darme el ánimo y de sentirse cómplice de esta aventura que inició hace poco más de tres meses y nos tendrá algunos días más ocupados entre el sudor, la lágrima, la anécdota y la balanza. Ya voy de cabeza y con tanto cariño, siempre me pienso doble el renunciar.

Desde entonces, ya casi alcanzamos las dos mil visitas en más de 15 países (cifras que me aporta Google Analytics y que puedo evaluar a mi gusto por días, semanas, meses, países, entradas, etc); un impacto que jamás pensé alcanzar. Pero más allá de las cifras, lo que más me llena es saber que del otro lado de la pantalla hay alguien sintiendo una experiencia viva de lo que siento y pienso, y que de alguna manera contribuyo al pensamiento colectivo para que seamos cada día un poquito mejor.

Me sorprende gratamente la lucha que cada quien libra con su yo. Su yo físico y su yo interior. Creo que nadie está exento a evaluar continuamente su paso por estos lares y el impacto que causa en el camino. Para sí mismo y para los demás, para su entorno.

Me anima saber que mis letras inspiran, agradan e identifican. Espero seguir recibiendo su apoyo, sus pensamientos y por qué no, sus sugerencias para que hablemos de todo aquello que queda en el tintero o que simplemente no he contado aún. Falta mucho por contar, mucho más que kilos por bajar. Gracias, sencillamente gracias. Hacen cada día de esta jornada, un recorrido mucho más feliz.




PD/ Pueden seguirme y dejarme sus comentarios en este mismo blog, al final de cada publicación. Gracias :)