- Señorita, si va a pedir aromática, mejor le reservo una mesa en El Pomerigio. Aquí, lo más aromático que tengo es la Ginebra.
Mesero de confianza, 6.17 pm en Pravda, el bar de siempre. Viernes, semana 10.
Creo que ni el propio John ha podido aceptar que mis días de beodez y demás excesos han terminado. Es muy difícil luchar contra los paradigmas que uno crea acerca de sí mismo. Llevo años y años de fiesta, juerga y descontrol. Llevo una larga cadena de amores en el camino. Llevo un largo prontuario de noches infinitas, paseos y charlas al tenor de varios excesos.
En estos días me he encontrado con varias personas que no veía hacía mucho tiempo. Es una delicia retomar a los amigos que siempre están ahí. Para todos y todas ha sido sorprendente encontrarse con una nueva yo, que bebe té y come lechugas. Que prefiere planes de teatro, onces y caminatas, lejos de sus tardes de pubs y martinis. A mí misma me cuesta creerlo. Prefiero evitar los planes pasados, pero eso no implica que los deje de hacer. Igual, tengo que ser consciente que mi entorno no ha cambiado como sí lo he hecho yo. Y que no por ello, dejaré de estar con la gente que tengo cerca y acompañarlos a sus planes favoritos, tanto como algunos lo hacen ahora con mis nuevas rutinas.
Lo difícil ahora no es intentar convencer a nadie, lo que me tiene sin cuidado, sino soportar las eternas jornadas de explicaciones y recomendaciones. Todo el mundo tiene algo que decir cuando se hacen cambios tan radicales, pero pocos se han atrevido a hacerlos. El cura predica pero no aplica. Y ni hablar de los que se pasan en comentarios. Todos me dan ánimos y me felicitan, pero sé que en el fondo más de uno no me tiene mucha fe. Todo muy comprensible dado mi alto nivel de renuncia. Pero como ya lo he dicho antes, intento hacerlo mejor, un día a la vez.
Presiento en la mayoría de los casos una preocupación superior por ratificar creencias y experiencias de terceros para generar empatía con este nuevo rol que tanto me cuesta. Y lo agradezco, pero no siempre tengo una buena disposición de escucha. Al menos no en los días en los que tengo ataques de desespero pensando en los días que pasan entre el estrés, el hambre y las negaciones, y los benditos kilos que no se bajan pese a tanta dieta, privaciones, frustraciones y ejercicio. Pero de eso no tienen culpa mis sabios consejeros.
Presiento en la mayoría de los casos una preocupación superior por ratificar creencias y experiencias de terceros para generar empatía con este nuevo rol que tanto me cuesta. Y lo agradezco, pero no siempre tengo una buena disposición de escucha. Al menos no en los días en los que tengo ataques de desespero pensando en los días que pasan entre el estrés, el hambre y las negaciones, y los benditos kilos que no se bajan pese a tanta dieta, privaciones, frustraciones y ejercicio. Pero de eso no tienen culpa mis sabios consejeros.
Sé que han sido muchos los episodios en los que he intentado hacer un cambio de vida. El tema es que nunca había sido algo tan radical como ahora. Cambiar todo, dejar todo y asumir nuevos hábitos no es fácil. Mi genio cruza los altibajos de la abstinencia. Y de la impotencia. Pero acá seguimos, aromática en mano, tomando energía de donde la haya, escuchando todo lo que me tengan que decir y prefiriendo el Namasté al No-Más-Té.
- ¿Cuándo termina la dieta? Pregunta John.
Cuando sea necesario. Le respondo.
Cuando sea necesario. Le respondo.
Mi Marce soy de las personas q te tengo mucha FE y en este proceso de cambios verte cada dia mas hermosa tanto por fuera como por dentro me pone muy muy feliz! Asi que animo que cada dia nuevo el sol brilla mas para ti!
ResponderEliminarCataa
Gracias Cata!!! con el apoyo de personas como tú, esta agüita aromática me sabe mucho más rica :)
EliminarMucho ánimo!!!! Aquí tienes compañera de aguas aromáticas! :)
ResponderEliminarGracias Monita!!! Espero que nos tomemos unitas en breve :) <3
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