sábado, 6 de diciembre de 2014

I --> D-8



Respiro el vapor del agua hirviendo que cae sobre mi piel y me deja sin aliento. Intento acomodar mis pensamientos en frases ordenadas que poco a poco saquen de mí, todo eso que llevo acumulado entre pecho y espalda. Entre pierna y pierna. Entre manos.  En este metro por dos de ducha resumo los pasos a seguir. Ojalá este vapor me llenara de fuerza y la espuma se llevara tanta melancolía.

La decisión no fue fácil, pero como todas las de mi vida, fue rápida y fulminante. Tras unos meses de quebrantos y un año lleno de tropiezos, todo este cuerpito no da para mucho más. Tampoco esta cabeza ni este corazón. Literal.

Comienzo un viaje al interior de mis miedos, de mis dudas, de mis hoyos más negros. Deslizándome en una nube casi imperceptible, navego por un camino del que apenas comienzo a ser consciente. Quiero dejar atrás todo lo que me hace daño, lo que me pesa, lo que no me permite avanzar. Ser mejor en eso que aún no lo soy, conocer lo que no he querido y vivir una felicidad que sea diferente a la que ya he creído tener.

Tropezaré entre la ambigüedad de mi propia existencia; entre la melancolía de mi personalidad destructiva y la extroversión de mis populares días y noches de diva que se come el mundo. No sé si mis letras sean acertadas, pero son la única manera que tengo para forzarme en el ejercicio de reflexión pro zanahoria y garrote. Y el que mejor se me da. Así de mal está la cosa con el canto, el baile, la pintura y tantas expresiones más.

Paso crema por toda la piel que tan reseca por esos pasados días de sol, me devuelve la sensación de sentirme caminando por esa delgada línea entre el cansancio y mi aparente juventud. Sigo con mi propósito en mente, llena de dudas y miedos. Esta vez quiero triunfar en mi meta de bajar de peso; quiero gramo a gramo, kilo a kilo, dejar atrás todo lo que me permitirá que este recorrido sea más alegre y ligero; quiero mantenerme en esa libranza de males que ya por mucho tiempo he llevado encima.

Inicio este espacio para la reflexión propia y de quien lo quiera leer. Para que se haga evidente la lucha de quienes vinimos a este mundo cargando más de lo que debemos y quienes nos hemos cargado con más de lo que debíamos. Físico o etéreo. Así, espero dejar un álbum de las fotos de mi vida en lo que serán estos meses llenos de cambios y renovación. Las imágenes de lo que vivo y siento en palabras. Los rasgos, los matices, los desvíos, los esfuerzos  y los aciertos de un camino del que serán partícipes solo si así lo quieren.


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