Respiro el vapor del agua hirviendo que cae sobre mi piel y
me deja sin aliento. Intento acomodar mis pensamientos en frases ordenadas que
poco a poco saquen de mí, todo eso que llevo acumulado entre pecho y espalda.
Entre pierna y pierna. Entre manos. En
este metro por dos de ducha resumo los pasos a seguir. Ojalá este vapor me
llenara de fuerza y la espuma se llevara tanta melancolía.
La decisión no fue fácil, pero como todas las de mi vida,
fue rápida y fulminante. Tras unos meses de quebrantos y un año lleno de
tropiezos, todo este cuerpito no da para mucho más. Tampoco esta cabeza ni este
corazón. Literal.
Comienzo un viaje al interior de mis miedos, de mis dudas,
de mis hoyos más negros. Deslizándome en una nube casi imperceptible, navego
por un camino del que apenas comienzo a ser consciente. Quiero dejar atrás todo
lo que me hace daño, lo que me pesa, lo que no me permite avanzar. Ser mejor en
eso que aún no lo soy, conocer lo que no he querido y vivir una felicidad que
sea diferente a la que ya he creído tener.
Tropezaré entre la ambigüedad de mi propia existencia; entre
la melancolía de mi personalidad destructiva y la extroversión de mis populares
días y noches de diva que se come el mundo. No sé si mis letras sean acertadas,
pero son la única manera que tengo para forzarme en el ejercicio de reflexión
pro zanahoria y garrote. Y el que mejor se me da. Así de mal está la cosa con
el canto, el baile, la pintura y tantas expresiones más.
Paso crema por toda la piel que tan reseca por esos pasados
días de sol, me devuelve la sensación de sentirme caminando por esa delgada
línea entre el cansancio y mi aparente juventud. Sigo con mi propósito en
mente, llena de dudas y miedos. Esta vez quiero triunfar en mi meta de bajar de
peso; quiero gramo a gramo, kilo a kilo, dejar atrás todo lo que me permitirá
que este recorrido sea más alegre y ligero; quiero mantenerme en esa libranza
de males que ya por mucho tiempo he llevado encima.
Inicio este espacio para la reflexión propia y de quien lo
quiera leer. Para que se haga evidente la lucha de quienes vinimos a este mundo
cargando más de lo que debemos y quienes nos hemos cargado con más de lo que
debíamos. Físico o etéreo. Así, espero dejar un álbum de las fotos de mi vida
en lo que serán estos meses llenos de cambios y renovación. Las imágenes de lo
que vivo y siento en palabras. Los rasgos, los matices, los desvíos, los
esfuerzos y los aciertos de un camino
del que serán partícipes solo si así lo quieren.
Me encantó!
ResponderEliminarGracias querida Laurita. Espero conservar el encanto de lectoras como tú ;)
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