jueves, 8 de enero de 2015

II --> D-2

La prosa cada vez se me da menos mejor y más peor. Creo que son los nervios y la ansiedad por lo que se me viene pierna arriba.

Difícilmente he tenido un minuto libre para reflexionar sobre lo que está a punto de pasar. Hoy es mi ultimo día de libertad y pese a mis muchos intentos por complacer uno a uno mis muchos antojos de la vida, no he podido cumplir más que unos pocos.

Lo que seria mi última cena, un tipo de recreación de los festines de Baco, se convirtió en una minimalista preparación de la primera cosa que encontré en la nevera.

Y es que mis días previos a este desafío han estado llenos de tanta actividad, que ni tiempo he tenido de reflexionar y organizar mis ideas. Exámenes, valoraciones, donación de 12 tubos de sangre, pasajes y demás actividades diagnósticas, han sido apenas el abre bocas de lo que me espera.

Toda esta preparación ha estado mezclada en un cóctel molotov interminable de trabajo, que me ha forzado además a acelerar prácticamente todo lo de este último mes del año, en sólo 5 días.

Me acabo de tomar el recetario propio de mis rutinas nocturnas y hoy le agregue,  adredre, una pastilla para dormir. Llevo unas noches demasiado inquieta como para descansar, con la cabeza a mil y una cantidad de sueños locos que no son más que el resultado de mi extraña forma de preocuparme.

Se me cierran los ojos mientras intento poner letras ordenadas en mis palabras y armar frases con sentido. Mi cuerpo se relaja pronto y comienzo a fundirme en el centro de mi cama.

Mañana será un día muy complicado. Será el primero de muchos cambios, de los cuales muchos seguro no me gusten...no importa...como dicen los animadores...hay que acostumbrarse al cambio. Como digo yo cada día con su afán...cada loro en su estaca y cada niño con su boleta.

Bogotá, 4 de diciembre de 2014

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