jueves, 5 de febrero de 2015

XIII --> 66 días

Pues sí. Cuando uno está envideado en sus propios temas, recibe información de todo tipo. Mis queridos lectores me retroalimentan permanentemente y algunos menos esquivos, me comentan sus propias luchas contra los kilitos de más y sus problemas de salud por diversos medios.

Hace algunos días encontré en Facebook un artículo online del Wall Street Journal, cuyo titular afirma:

Según su autor, todas aquellas buenas acciones y recientes propósitos del nuevo año se ven opacados durante la tercera semana de enero. Las cifras del estudio demuestran de esta manera, cuán difícil es modificar patrones de conducta en periodos inferiores a 66 días, según University College London.

El estudio es de 2009. Y claro, como no hay mucho de qué escribir en enero, asumo que se ha convertido en uno de los tópicos a reproducir sistemáticamente cada primer mes por los aburridos editores. Reviso en Google y mi sospecha se confirma. Cada año desde entonces, varios portales reinterpretan el mentado estudio, para indicar cuán vagos somos gracias a nuestra inconstancia.

Aparentemente la clave del éxito radica en establecer metas puntuales. "Hacer más ejercicio" no es una meta tan específica, como sí lo es decir "montaré 25 minutos de bicicleta estática todas las mañanas durante el primer mes y subiré 5 minutos cada mes adicional". Como quien dice, hay que meterle gestión de proyectos al proyecto de la vida: actividad, cronograma y responsables para ejecutar esa gran estrategia.

Mis especialistas me preguntaron constantemente al inicio de esta odisea cuántos kilos quería perder. Mi respuesta se ceñía al libreto: quiero ganar calidad de vida mientras pierdo peso, no importa cuánto. Al final, me convencieron que sí era importante tener metas, pues nosotros mismos programamos nuestro cerebro para hacer que las cosas pasen. Así que ahora tengo una "meta" final y una "meta" más inmediata: perder al menos un kilo a la semana durante la primera mitad de la gran cantidad a perder, lo que según mis cálculos, me tendrá una buena parte del 2015 en régimen.

Si bien en el artículo se van entre las tiendas citando ejemplos de por qué la gente fracasa en el intento, por qué la gente renuncia a sus membresías de gimnasio o por qué se desmotivan tan fácilmente, sí me acojo a la regla del 66, no porque el número me parezca sensato, sino porque al mirar hacia atrás, creo que la constancia es uno de los grandes ingredientes en la receta. El cuerpo debe tener tiempo suficiente para acostumbrarse a lo nuevo y de desacostumbrarse a todo lo demás que le hemos hecho en tanto tiempo.

Estoy cerca de mis 66 días y vivo un día a la vez. Siempre pienso en renunciar. Siempre pienso en continuar. Siempre pienso en bajar. Siempre en avanzar. Espero tener la tenacidad de cumplir mi propósito y en los próximos 66 días, reafirmar mis nuevos hábitos y volver a contarles si lo logré.

Bogotá, y hoy cumplo dos meses en dieta :)

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