Murmurá murmurador
Que de maña lo tenés
Criticás el rabo ajeno
Porque el tuyo no te lo ves
Así decía mi sabia bisabuela Carmen cuando escuchaba que alguien criticaba al prójimo ausente. Y es que es muy fácil caer en la tentación de la crítica sana, y aún más en la no tan sana, porque siempre da gustillo hablar de los demás, llegar de primero con el chisme de moda (chiva) y saber qué pasa por aquí y por allá con la vida del que sea, famoso o cercano, conocido o no. Se da hasta en las mejores familias, en las empresas, con los propios amigos.
Hace unos días me encontré esta perlita:
Hace unos días me encontré esta perlita:
Al ver este vídeo de la reciente campaña de Dove, muero de dolor al pensar que más allá del posible daño que le hacemos a los demás con nuestras críticas, frenteras o por debajo de cuerda, el mayor daño nos lo hacemos a nosotros mismos de manera inconsciente. Cuántas veces nos vemos al espejo y criticamos todo lo que allí se refleja: que si la ojera, que el gordito, que la celulitis, la estría, la arruga. Tantas y tantas cosas que a la larga no importan porque lo que sí es relevante es estar vivos y sanos. El empaque es solo eso, algo que cambia y se transforma permanentemente.
En el vídeo le piden a varias mujeres que escriban en un cuaderno lo que piensan cada día de sí mismas. Creo que si yo lo hiciera, necesitaría hacer un ejercicio de autoconsciencia que llenaría varios tomos. Luego, un par de actrices hablan entre ellas utilizando las mismas frases que las incautas damas han escrito en sus cuadernos de notas, quedando completamente asombradas. La verdad es que es impresionante.
Una de las cosas que me prometí a mí misma tras esa dolorosa cirugía de esófago de la que algún día les contaré, es observar mi cuerpo desnudo frente al espejo, todas las mañanas antes de ducharme. Con ello, pretendo encontrar todo lo bonito que sí tengo. Y cada mañana lo reafirmo. Obvio, el ejercicio es más difícil de lo que parece, pero al menos me permite generar mejor consciencia sobre mi cuerpo y ser más agradecida con mi vaso medio lleno, que no con el vacío.
Este tipo de campañas publicitarias disruptivas nos llevan a ponernos en los zapatos del prójimo para reflexionar por qué si no somos capaces de decírselo en la cara a los demás, sí somos tan crueles con nosotros mismos, en nuestra individualidad, nuestra intimidad.
¿Cuándo fue la última vez que pensaste algo lindo de ti mismo?, nos preguntan. Yo solo los invito a tener un pensamiento bonito sobre si mismos cada día. Por uno solo se comienza, luego, será mucho más fácil hacerlo en grandes cantidades y hasta por los demás.
Si no tienes nada bueno que decir, mejor calla, dice mi madre, la digna heredera de las sabias frases de su abuela Carmen. Yo, al menos, lo intento cada día más y mejor.
"El pensar bien consiste, o en conocer la verdad o en dirigir el entendimiento por el camino que conduce a ella. La verdad es la realidad de las cosas. Cuando las conocemos como son en sí, alcanzamos la verdad, de otra manera, caemos en un error." (Balmes)
Reflexiones de jueves después de leer este artículo en el ABC
Si no tienes nada bueno que decir, mejor calla, dice mi madre, la digna heredera de las sabias frases de su abuela Carmen. Yo, al menos, lo intento cada día más y mejor.
"El pensar bien consiste, o en conocer la verdad o en dirigir el entendimiento por el camino que conduce a ella. La verdad es la realidad de las cosas. Cuando las conocemos como son en sí, alcanzamos la verdad, de otra manera, caemos en un error." (Balmes)
Reflexiones de jueves después de leer este artículo en el ABC
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