domingo, 25 de enero de 2015

IX --> De vuelta al ruedo

Ya en casa, me siento exhausta. Han sido días de mucha actividad. Si bien he hecho más ejercicio que en muchos años, la carga emocional ha sido agotadora. Mucho por pensar, mucho por mejorar.  Pero llego renovada y lista para empezar este camino que veo por delante entre la emoción y la consabida dificultad.

Ha venido la familia en pleno a recibirme a la clínica. Me alegra muchísimo verlos. Ya en casa, me recibe mi querido Nené que ha llegado de Brasil y a quien por esta odisea ni había podido abrazar. Les cuento por encima cómo ha sido esta semana, entre risas y detalles más escatológicos que los que aquí describo.

A veces pareciera que la gente cree que uno está gordo/a porque quiere. Creo que si se pudiera escoger, nadie lo estaría. Es un karma que lentamente consume y agota. Por lo pronto conservo mis fuerzas. Claro, apenas comienzo esta odisea de muchos meses de privaciones, inseguridades, logros, felicidad, sudor y llanto.

Y con "apenas comienzo" me refiero a esta nueva dieta. Mi primera dieta comenzó cuando tenía 5 meses de edad y apenas era una lactante de brazos. En ese entonces ya tenia peso y talla de una niña de un año, mientras que solo tomaba leche materna. Era un gran bebé, lo que para esa edad es sinónimo de ternura y de suficiencia en cachetes para los pellizcos de tía. Ya cuando te haces mayor es sinónimo de descuido y pocas personas logran entender el calvario que se lleva encima, un peso agotador.

Mañana comienza un nuevo día. Sigo por un par de días con un régimen vegetariano. Tantos días de dieta líquida y actividades varias deben ser manejados con cuidado, pues cualquier cosa de más que coma me puede mandar a la clínica. El cuerpo apenas recibe este cuidado extremo y debo ser consciente de seguir un proceso paso a paso. al final de semana tendré par días más de líquidos y me intercalarán la dieta poco a poco con otros alimentos que recibiré en mi oficina y casa, según sea el caso.

Muero de la curiosidad por vestirme con ropa de oficina y ver qué tan grande me empieza a quedar. Cuánta tela me sobra. Espero sea la misma o tanta más de lo que ya me he quitado encima después de esta jornada de cambios que me ha regalado la vida. Sólo el botón lo dirá.


No hay comentarios:

Publicar un comentario